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En su último viaje a Caracas, mi hermano se acordó de recoger todas las fotos familiares y traérmelas. Este fin de semana hemos recibido la visita de mi hermano y familia y tal y como me lo había prometido hace tiempo, por fin me ha hecho entrega de la caja de los recuerdos que llevaba durmiendo en el trastero familiar largo tiempo.
Una caja llena de fotos familiares, fotos de mis aitas jóvenes, muy jóvenes, guapísimos y elegantes, fotos mías y de mis hermanas, niñas, muy repeinadas y limpísimas con hermosos vestidos blancos, fotos de tíos y amigos y hasta una foto con uno de los novios que tuve, un chico de origen italiano, alto, flaco y bastante feo.
Fotos de mi amatxu en bikini luciendo espléndida sus 45 años. Esta foto me trajo el recuerdo de aquel día que regresé a casa para comer y encima de mi cama reposaba un precioso bikini azul y blanco, y con una amplia sonrisa me dijo, -yo me he comprado uno igual – y al domingo siguiente fuimos a la playa felices y contentas a estrenar nuestros bikinis.
Y mi foto preferida, la de mi amatxu montando a caballo en la Hacienda Colombiana Río Grande, tiene fecha de 18 de Junio 1954
Fotos de mi aita muy joven, que hablan de su paso por el colegio Inglés donde se educó, jugando cricket en un esplendoroso campo de hierba verde, luciendo la vestimenta clásica de pantalones, camiseta y protectores blancos.
Una caja llena de testigos de papel que recuerdan vidas en blanco y negro, vidas que luego se tiñeron de colores y ahora lucen descoloridas por el tiempo, vidas cuyos corazones han dejado de palpitar hace ya muchos años, vidas que reposan su silencio y que al sacarlas de la caja una a una van recobrando de nuevo su sentir y su vida en mi recuerdo.
Al mirarlas una y otra vez, no puedo evitar las lágrimas, pero no debo llorar porque ahora son solo recuerdos, debo de dar gracias porque han existido.
Tengo mucho trabajo por delante. Tengo que seleccionarlas, escanearlas y digitalizarlas para después editarlas y hacer 4 copias una para cada hermano y guardar cuidadosamente las originales, conservarlas de la mejor manera posible reposando en un álbum de fotos o en un PC, donde todas y cada una de ellas se den la mano y sueñen durmiendo su silencio hasta un nuevo despertar.
Me lo sugirió luminicus y le prometí que subiría mi click infantil. Se trata de buscar en nuestros cajones, una foto tomada en nuestra infancia, publicarla en nuestro blog y explicar la fecha y el motivo de la foto.
La verdad es que en mi familia siempre hemos sido de sacar muchas fotos, por eso ha sido dificil la elección , pero al final esta ha sido la elegida

La foto es del verano 1957. Me acompañan en la foto, mi hermana la mayor y la benjamina de la familia. La foto tiene su historia pues faltaban pocos meses para irnos a Venezuela y la familia quería tener una foto de las tres.
Los vestidos los hizo mi amatxu que era una excelente costurera, y los hizo de acuerdo a la última moda vigente en Venezuela en aquellos tiempos. Cuantos recuerdos me trae esta foto.
A que estamos las tres guapísimas ?. Os animais a publicar vuestro click infantil?.

Anoche tuve un sueño y de repente me encontré viajando rumbo a algún sitio de ninguna parte, un lugar donde el silencio hablába a gritos y los parlanchines hacían votos de silencio, los niños jugaban a ser niños y los soldados hacían la paz, las mujeres y los hombres tenían los mismos derechos, todas las enfermedades tenían cura, el agua aclaraba las cuentas, los bancos estában en el fondo del mar albergando peces y actuando a modo de puentes en el empoblamiento de nuevas áreas.
Los colegios enseñában a pensar , la ignorancia emigró a tierras lejanas, los libros iban de discoteca en discoteca, la música se oía en las bibliotecas, la alegría y la tristeza, la lógica y la sinrazón, la cordura y la locura vivían todos juntos en una comunidad libre de impuestos, y hacienda se dedicába a convertír en realidad los sueños de todos los ciudadanos.
Los curas se despojaron de sus hábitos, vencieron su anacronismo, podían casarse y formar un hogar y las iglesias solo se abrían de par en par para ayudar al necesitado fuera de la religión que fuera, celebrar toda clase de bodas por amor, dar de comer al hambriento y de beber al sediento, en fín, que por fín habían logrado averiguar el verdadero sentido de su vocación olvidandose de las recompensas terrestres.
Los políticos eran trabajadores sociales y vivían de lo que la ciudadania les dába dependiendo de como habian ejercido su labor de gobierno. La justicia decidió quitarse la venda de los ojos y haciendo honor a su nombre, terminó con las injusticias y las desterró a los antiguos hospitales donde se encargaban de sanarlas hasta recuperar su santo juicio.
Y por más que trato de hacer memoria, no logro recordar el nombre de ese lugar, un lugar que a decir verdad, no sé si me gustaría visitar, un lugar tan perfecto, tan aburrido y plano.
Llamarme masoquista, pero a pesar de todas sus irregularidades, me gusta más este mundo en el que vivo, me gusta sentir que por mis venas azules fluye sangre roja, claro que, bien mirado, no estaría nada mal un poco más de color y brillo en los ambientes oscuros.